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“La Sylphide” fue estrenado en Francia en 1832 y es considerado el primer ballet romántico.
Se trata de una historia de amor entre una "sylphide" -ser mágico del más allá- y un aldeando escocés, en la que lo terrenal se confunde con lo sobrenatural, especiamente en el segundo acto, llamado "el acto blanco", un recurso muy usado posteriormente en ballets como "Giselle", "La Bayadera" y "El Lago de los Cisnes".
Además, esta etapa romántica marca también el inicio del uso de la zapatilla de punta, que le da a la bailarina esa sensación de ser una criatura frágil y etérea.
“La Sylphide” fue creada originalmente para la legendaria Marie Taglioni por su propio padre, Filippo, basándose en una historia de Charles Nodier, ambientada en Escocia y con la música de Jean Schneitzoffer.
Dos años más tarde el joven danés August Bournonville viajó a Francia a ver este ballet y así decidió crear una nueva coreografía sobre este tema, utilizando esta vez música de H. Lovenskjold.
Esta es la versión que se conoce hasta nuestros días y en la que se basan las grandes compañías del mundo para sus montajes de este clásico ballet.

El estreno en Lima de “La Sylhpide y el Escocés” se realizó en Octubre del 2000.
El coreógrafo argentino y ex-director artístico del Teatro Colón de Buenos Aires, Mario Galizzi, fue el encargado de realizar el montaje, una versión creada por él en Argentina y que trabajó durante varias semanas con la compañía del Ballet Municipal.
Los roles principales estuvieron a cargo de Patricia Cano, Alessandra Morales y Diana Silva como la Sylphide y Andrés Bolivar, Antonino Risica y Jose Gregorio Urrutia como James, el Escocés.
Anteriormente, en el año 1990 se había presentado sólo un pequeño extracto del segundo acto en un festival de danza en Lima, presentado por el bailarín Cubano Gonzalo Galguera y 4 bailarinas del Ballet Municipal de Lima.
La versión completa del ballet demandó un gran esfuerzo no sólo artístico sino también técnico pues cuenta con muchos detalles visuales y de escenografía que sirven para dar vida a esta historia fantástica.

Primer Acto:
En la casa-hacienda de James, él espera el amanecer del día de su boda con Effie dormido en un sillón cerca de la chimenea.
Aparece un espíritu alado que danza ante sus ojos y lo despierta con un beso.
James se enamora de esta mágica criatura pero no logra distinguir si es real o parte de su imaginación, cuando de pronto ella desaparece por la chimenea.
Llega Effie con sus amigas y él se muestra distraído, en tanto que Gurn, un rudo aldeano que también está enamorado de Effie, entra en sospechas.
Llega a la fiesta una vieja bruja, Madge, para ofrecer sus bendiciones a la pareja y lee las manos a varios de los invitados, entre ellos a Effie a quien le dice que se casará pero no con James.
El, furioso, la bota de la casa. Cuando Effie va a vestirse para la boda, aparece nuevamente la Sylphide por la ventana y baila con James.
Gurn lo ha visto todo y cuando James se da cuenta, esconde a la Sylphide en un sillón pero luego ella desaparece por arte de magia.
Más adelante durante las danzas celebrando la boda, la Sylphide vuelve a aparecer, visible sólo para James y finalmente le roba el anillo de bodas antes que se lo entregue a su novia y huye hacia el bosque.
James la sigue y Effie queda desilusionada.
Segundo Acto:
Madge se reúne con otras brujas para preparar una poción mágica y sumerge un chal en ella.
Mientras tanto, James llega al bosque persiguiendo a la Sylphide que ahora ya se siente segura del amor de James y no lo deja tocarla.
Ellos bailan acompañados de otras Sylphides que casi no parecen tocar el suelo. En un momento que James se queda solo, aparece Madge ofreciéndole el chal con el que supuestamente podrá sujetar a la huidiza Sylphide.
Cuando la Sylphide ve el chal, le pide que se lo regale y James la envuelve en él cuando de pronto la magia surte efecto y a ella se le caen las alas y muere en brazos de James.
Mientras él se lamenta por la pérdida, ve a lo lejos el cortejo de boda de Effie y Gurn, con lo que la predicción de la bruja Madge se hace realidad.
James queda destrozado: ha perdido a sus dos amores, el terrenal y el sobrenatural.
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